La clave para resolver el problema de la falta de espacio, es la organización previa a la llegada del bebé. De modo tal que la parafernalia de equipamiento, juguetes, ropa, pañales,…..etc. no te desborden, y puedas vivir en un caos organizado y armónico.
En primer lugar hay que reacomodar y sacar ventaja de los lugares ya existentes y poco utilizados de la casa, y adecuarlos para el almacenaje. Por ejemplo, bajo la escalera, sobre las puertas, en los pasillos, en rincones y huecos.
Debajo de las camas, es un lugar ideal, pero para hacerlo de forma prolija existen camas con cajones, plataformas móviles o simples cajas plásticas con rueditas. Los muebles empotrados que se adaptan a los rincones, aprovechan cada centímetro en forma prolija y resultan en general mas económicos. Utiliza al máximo el espacio en vertical, de este modo liberas lugar en el piso que va a ser muy necesario cuando el pequeño empiece a gatear por todos lados.
A la hora de armar una estantería suspendida ten en cuenta los objetos a almacenar, pues deben ser lo suficientemente profundos para los juguetes grandes (12 pulgadas = 30 cm), pero no tanto para los libros (9 pulgadas = 22.5 cm) y menos aun para juguetes pequeños (4 pulgadas = 10 cm). Una muy buena idea es colocar estantes de poca profundidad a ambos lados de la ventana, y luego esconderlos detrás de las cortinas.
No deben faltar estantes bajos, al alcance del pequeño, para que se acostumbre a guardar sus cosas, y de este modo lo estarás estimulando a mantener el orden y a bastarse por si mismo.
Los cubos apilables de metal o madera resultan muy útiles por su versatilidad. Ya que además de utilizarlos apilados, puedes colgarlos de las paredes o darlos vuelta y transformarlos en mesita de jugar o banquito si le agregas un lindo almohadón.
Por último pon los artículos de uso poco frecuente, en los lugares menos accesibles. Y decídete por fin a ir desechando todo aquello que realmente no utilices.
via/todo bebé